
Para decirlo de forma sencilla, una póliza de garantía (que muchos conocen como fianza) es una promesa blindada que asegura que una obligación se va a cumplir. Piénsalo como un apretón de manos con respaldo financiero; si una de las partes no cumple su palabra, una entidad externa entra al quite para proteger al afectado y cubrir las pérdidas económicas. Si estás por iniciar un proyecto importante en Hermosillo o cualquier parte de Sonora, entender cómo funciona puede ser la diferencia entre el éxito y un problema legal costoso.
Qué es una póliza de garantía y por qué es un pilar para tu negocio
Imagina que contratas a una constructora en Hermosillo para levantar la casa de tus sueños en la colonia Pitic. Le das un anticipo fuerte para que compre material y empiece la obra. Si no tienes una póliza de garantía, ¿qué te protege si la constructora desaparece con tu dinero o deja el proyecto a medias? La respuesta, tristemente, es muy poco.
Aquí es donde este instrumento demuestra su verdadero valor. La póliza de garantía es un contrato entre tres partes que crea una red de seguridad sólida para todos los involucrados.
Los tres protagonistas de una póliza de garantía
Entender quién es quién en este acuerdo es clave para saber cómo funciona este mecanismo de protección.
- El Beneficiario: Es la persona o empresa que recibe la protección. En nuestro ejemplo, serías tú, el que está construyendo su casa en la colonia Pitic.
- El Fiado (o Contratista): Es la parte que tiene la obligación de cumplir lo pactado. Siguiendo el caso, sería la constructora de Hermosillo que contrataste.
- La Afianzadora: Es la institución financiera, como ABE Seguros, que emite la póliza y respalda el cumplimiento. Si el contratista falla, la afianzadora le responde al beneficiario.
Este sistema genera una confianza enorme en cualquier trato comercial. Para el beneficiario, es la tranquilidad de saber que su inversión no está en el aire. Para el contratista, es una muestra de seriedad y solidez financiera, algo que le abre las puertas a proyectos más grandes y rentables. ¿Te imaginas el nivel de confianza que transmites a tus clientes al tener este respaldo?
Una póliza de garantía no es un gasto, es una inversión en credibilidad. Demuestra que tu empresa es confiable y está preparada para cumplir sus compromisos, un diferenciador clave en el competitivo mercado de Sonora.
Más allá de la construcción en Hermosillo
Aunque los ejemplos en la construcción son muy claros, el uso de las pólizas de garantía va mucho más allá. Piensa en una empresa de software del Parque de Innovación y Tecnología de Hermosillo que gana una licitación para desarrollar un sistema para el gobierno estatal. El gobierno, como beneficiario, va a exigir una póliza para asegurarse de que el software se entregue a tiempo y funcionando bien.
Otro ejemplo sonorense:
Imagina que una empresa agrícola de la Costa de Hermosillo gana un contrato para surtir 20 toneladas de uva de mesa a un supermercado en Estados Unidos. El comprador, para asegurarse de que recibirá el producto en la fecha y con la calidad acordada, puede solicitar una póliza de garantía de cumplimiento. Esto le da la certeza de que su inversión está protegida, y al agricultor sonorense le permite cerrar un trato internacional con total confianza.
Ojo, es importante no confundir este instrumento con un seguro tradicional. Aunque ambos te protegen, funcionan de manera distinta y cubren riesgos diferentes. Si quieres entender bien este punto, te recomendamos leer nuestro artículo sobre la diferencia fundamental entre un seguro y una fianza. Conocer esta distinción es el primer paso para tomar decisiones financieras inteligentes y proteger tu patrimonio como se debe.
Tipos de pólizas de garantía: ¿cuál necesitas para tu proyecto?
No todas las promesas en los negocios se sellan con un apretón de manos, y por eso mismo, las pólizas de garantía que las respaldan tampoco son todas iguales. Cada una está pensada para cubrir un riesgo específico o una etapa concreta de un contrato, funcionando como una pieza clave para construir confianza.
Para cualquier empresa o profesional en Sonora, entender estas diferencias es fundamental. Saber qué póliza pedir o cuál presentar puede ser el detalle que te haga ganar un gran proyecto o quedarte fuera de la jugada. Vamos a desglosar las más comunes en el día a día de nuestro estado.
Fianza de cumplimiento: la promesa de que el trabajo se hará
Esta es, sin duda, la póliza de garantía más conocida y utilizada. Su objetivo es muy claro: asegurar que el contratista (el fiado) va a cumplir con todo lo que dice el contrato, tanto en calidad como en los plazos acordados.
Ejemplo claro en Hermosillo:
Una empresa local de publicidad gana el contrato para organizar la Expogan Sonora. El comité organizador, como beneficiario, exige una fianza de cumplimiento. Esto garantiza que la empresa montará todos los stands, contratará al personal y tendrá la logística lista para la fecha de inauguración, tal como se estipuló. Si no lo hacen, la afianzadora responde por las pérdidas.
Esta fianza no solo protege al cliente, sino que también proyecta a la empresa de publicidad como un proveedor serio y confiable.
Fianza de anticipo: asegurando que la inversión inicial está a salvo
En proyectos grandes, es muy normal que el contratista pida un anticipo para arrancar: comprar materiales, mover equipo o contratar gente. Pero, ¿quién le asegura al cliente que ese dinero se usará exclusivamente para su proyecto?
Para eso existe la fianza de anticipo. Su función es garantizar que cada peso que el cliente adelanta se invierta correctamente en la obra o servicio para el que fue destinado.
Ejemplo práctico en Sonora:
Un constructor de Cajeme se adjudica un tramo de la carretera que va hacia Bahía de Kino. Para empezar, necesita un 20% de anticipo para comprar asfalto y rentar maquinaria. El cliente le da el dinero, pero a cambio le pide una fianza de anticipo. Si el constructor usara ese dinero para liquidar deudas de otro proyecto, estaría incumpliendo, y el cliente podría reclamar la fianza para recuperar su dinero.
Fianza de vicios ocultos: protección contra sorpresas a futuro
El trabajo se entregó y todo está pagado, pero la historia no siempre termina ahí. ¿Qué pasa si, meses después de recibir tu departamento nuevo en Ciudad Obregón, descubres una fuga de agua dentro de una pared por una mala instalación?
Justo para eso está la fianza de vicios ocultos (también llamada de buena calidad). Garantiza la reparación de defectos o fallas en la construcción o los materiales que no se veían a simple vista al momento de la entrega, pero que salen a la luz con el tiempo y el uso.
Esta póliza obliga al contratista a responder por la calidad de su trabajo durante un tiempo determinado después de terminarlo, que por lo general es de un año. Para el comprador, es la tranquilidad de saber que su inversión está protegida de problemas inesperados.
Comparativa rápida de pólizas de garantía
Una tabla para entender de un vistazo qué póliza necesitas, su propósito y a quién beneficia directamente en tus proyectos.
| Tipo de Póliza | Asegura que… | Ejemplo Práctico en Sonora | Principal Protegido |
|---|---|---|---|
| Cumplimiento | El proyecto se terminará según lo acordado en el contrato. | Una empresa organiza la Expogan Sonora según lo pactado. | El cliente (Beneficiario) |
| Anticipo | El dinero adelantado se usará solo para el proyecto en cuestión. | Un contratista recibe fondos para iniciar una obra carretera en Cajeme. | El cliente (Beneficiario) |
| Vicios Ocultos | Se repararán defectos de construcción que no eran visibles al inicio. | Un comprador de un departamento en Obregón descubre fallas estructurales. | El comprador (Beneficiario) |
Con esta comparativa, es más fácil ver qué papel juega cada póliza. Elegir la correcta no es solo un trámite, es una decisión estratégica que da seguridad a todas las partes.
Además de estas, hay otras fianzas muy importantes, como la fianza de fidelidad, que protege a las empresas contra fraudes o robos cometidos por sus propios empleados. Si quieres saber más sobre cómo funciona y por qué es clave para tu negocio, echa un vistazo a nuestro artículo sobre la fianza de fidelidad.
Entender todo el abanico de opciones te permite blindar tu operación por todos lados. Si tienes dudas sobre cuál es la mejor para tu próximo contrato, no dudes en contactarnos. En ABE Seguros estamos listos para analizar tu caso y ayudarte a tomar la decisión correcta para que trabajes con total confianza.
Cómo tramitar y ejecutar una póliza de garantía
Tramitar una póliza de garantía puede sonar a un laberinto de papeleo y jerga legal, pero es más sencillo de lo que parece. Es muy parecido a solicitar un crédito: tienes que demostrar que eres confiable y seguir unos pasos claros para que todo quede en orden. Vamos a desglosarlo para que veas que, con la asesoría adecuada, el camino es bastante directo.
El proceso se divide en tres momentos clave: la solicitud, la emisión de la póliza y, solo si las cosas no salen como se espera, la ejecución de la garantía. Cada etapa tiene su razón de ser para asegurar que el trato sea justo y sólido para todos.
Primer paso: la solicitud de la póliza
Esta es la fase de conocimiento. La afianzadora necesita saber quién es la empresa o persona que pide la garantía (el fiado). El objetivo es asegurarse de que cuenta con la capacidad técnica, moral y financiera para cumplir la promesa que está haciendo. Piensa en ello como cuando un banco revisa tu historial crediticio antes de aprobarte un préstamo.
Para esta evaluación, te pedirán una serie de documentos. La lista exacta puede variar un poco, pero por lo general, esto es lo que no puede faltar:
- Documentación legal: El acta constitutiva de la empresa, los poderes del representante legal y sus identificaciones. Con esto, se confirma que la empresa es real y quién tiene la autoridad para firmar por ella.
- Información financiera: Estados financieros actualizados (como el balance general y el estado de resultados) y las declaraciones de impuestos. Esto es para demostrar que el negocio es solvente y económicamente estable.
- El contrato u obligación a afianzar: Una copia del contrato, pedido o la orden de compra que explica con claridad qué es lo que se va a garantizar. Este documento es el corazón de la póliza, pues define con precisión qué es lo que se está protegiendo.
Una vez que entregas toda la papelería, el equipo de la afianzadora se pone a analizar el expediente. Su trabajo es medir el riesgo y decidir si es viable emitir la póliza.
Segundo paso: la emisión del contrato
Si la evaluación sale bien, ¡enhorabuena! La afianzadora emitirá la póliza de garantía. En este momento, la promesa se hace oficial y se convierte en un contrato que obliga legalmente a las tres partes: tú (el fiado), tu cliente (el beneficiario) y la propia afianzadora.
Recibirás un documento formal que lo detalla todo: el monto que se garantiza, por cuánto tiempo es válida, qué obligaciones cubre y bajo qué condiciones. Este papel es la prueba de tu seriedad y el respaldo que tu cliente necesita para confiar en ti al cien por ciento.
Para que te quede más claro, esta infografía resume las etapas que una póliza suele cubrir a lo largo de un proyecto.

Como puedes ver, la garantía te acompaña en los momentos más críticos, desde asegurar que el anticipo se use correctamente hasta responder por la calidad final de lo que entregaste.
Tercer paso: la ejecución de la garantía
Esta es la parte del proceso que nadie quiere usar, pero es la que le da todo el sentido a la póliza. Si el fiado no cumple con lo pactado, el beneficiario tiene todo el derecho de hacer válida la póliza de garantía para que le paguen por el daño.
El proceso de reclamación es formal y exige seguir los pasos correctos. No basta con una simple llamada; hay que notificar a la afianzadora por escrito, presentando pruebas claras del incumplimiento del contrato.
Ejemplo de ejecución en Hermosillo:
Imagina que una constructora tenía que entregar un edificio de oficinas en el Blvd. Morelos el 30 de noviembre, pero no cumplió. El beneficiario debe notificar a la afianzadora, presentar el contrato original y las pruebas de que el plazo se venció sin que la obra estuviera terminada (fotos, reportes de avance, etc.). La afianzadora investigará y, si todo se confirma, pagará la indemnización que corresponda para que el cliente pueda contratar a alguien más para terminar o compensar las pérdidas.
Este mecanismo es la red de seguridad definitiva. Es lo que convierte un contrato de buenas intenciones en un acuerdo blindado. De forma similar, existen otros instrumentos para proteger obligaciones, como las fianzas para rentas, que aseguran que el dueño de una propiedad reciba su pago a tiempo. Si quieres saber más, puedes revisar nuestra guía sobre fianzas de arrendamiento y ver otra aplicación práctica de estas herramientas.
En ABE Seguros, te llevamos de la mano en cada uno de estos pasos, haciendo que el trámite sea lo más sencillo posible. Si estás por arrancar un proyecto y necesitas ese respaldo extra, llámanos. Haremos que el proceso sea transparente y ágil para que tú te dediques a lo que mejor sabes hacer: cumplir y crecer.
Casos reales de éxito: la póliza de garantía en acción en Hermosillo

Las definiciones técnicas son útiles, pero nada explica mejor el valor de algo que verlo funcionar en el mundo real. Es en las historias del día a día donde una póliza de garantía deja de ser un término abstracto y se convierte en un verdadero salvavidas.
Para entender su impacto, vamos a explorar dos escenarios muy comunes aquí en Hermosillo. Estas historias demuestran que este instrumento no es un gasto, sino una inversión inteligente que aporta tranquilidad, impulsa el crecimiento y garantiza que las cosas se hagan bien.
El pequeño negocio que jugó en las grandes ligas
Imagina a "Banquetes del Sol", un negocio familiar de catering en Hermosillo, famoso por su sazón casero y un trato increíblemente personal. Por años, se dedicaron con éxito a eventos pequeños: bodas, bautizos y reuniones familiares. Pero un día, llegó la oportunidad de su vida: una de las grandes maquiladoras de la ciudad abrió una licitación para su evento anual, un contrato que, de ganarlo, duplicaría sus ingresos de todo el año.
El reto era enorme. Competían contra gigantes nacionales del catering. Aunque su propuesta de menú era excelente y su precio muy competitivo, la maquiladora dudaba. ¿Podría una empresa local, más pequeña, manejar un evento de esa magnitud? Para asegurarse, pidieron un requisito que Banquetes del Sol nunca había necesitado: una fianza de cumplimiento.
Lejos de verlo como un problema, los dueños lo vieron como la oportunidad perfecta para demostrar su profesionalismo. Se acercaron a un asesor de ABE Seguros, mostraron sus finanzas sanas y su impecable historial con otros clientes. En cuestión de días, tenían su póliza.
Al presentar la fianza, su mensaje fue contundente: "No solo prometemos cumplir, lo garantizamos". Este simple acto los puso al mismo nivel que los competidores más grandes y eliminó la principal duda del cliente.
Gracias a esa póliza, ganaron el contrato. El evento fue un éxito total, su reputación creció como la espuma y se les abrieron las puertas a un nuevo mercado de clientes corporativos. La fianza no solo les aseguró un proyecto; fue el trampolín para su crecimiento.
La remodelación soñada que casi termina en pesadilla
Ahora pensemos en los García, una pareja que decidió usar los ahorros de toda su vida para remodelar su casa en la colonia Pitic. Contrataron a un arquitecto con muy buenas referencias para renovar por completo la cocina, los baños y toda la instalación eléctrica.
Un amigo les había dado un consejo clave, y decidieron seguirlo. Antes de firmar el contrato y soltar el anticipo, le pidieron al contratista una fianza de vicios ocultos. El arquitecto dudó un poco al principio, pero para cerrar el trato, aceptó. La obra terminó a tiempo, y los García estaban felices con su nuevo hogar.
Pero seis meses después, comenzaron los problemas. Las luces de la cocina parpadeaban, varios enchufes dejaron de funcionar de repente y un cortocircuito casi provoca un incendio. Llamaron a un electricista externo, y el diagnóstico fue devastador: el contratista había usado cableado de pésima calidad, totalmente inadecuado para la casa. Repararlo todo costaría una fortuna.
Cuando los García buscaron al contratista original, este simplemente se lavó las manos, diciendo que su trabajo ya había terminado. Fue en ese momento que la póliza de garantía demostró para qué sirve.
- Paso 1: Notificaron a la afianzadora, presentando el reporte del electricista como prueba del vicio oculto.
- Paso 2: La afianzadora intervino y contactó al contratista. Al ver la seriedad del reclamo y las posibles consecuencias, no tuvo más remedio que aceptar su responsabilidad.
- Paso 3: El contratista tuvo que cubrir el costo total de reemplazar toda la instalación eléctrica defectuosa. Los García no tuvieron que poner un peso más ni meterse en un juicio largo y desgastante.
Para esta familia, la fianza fue la línea que separó el disfrutar de la casa de sus sueños de una batalla legal interminable y una pérdida económica brutal. Ya sea para hacer crecer un negocio o para proteger el patrimonio familiar, estas historias lo dejan claro: una póliza de garantía es la mejor inversión en certeza.
¿Y cuánto cuesta tener esta tranquilidad? El costo de tu póliza de garantía
Llegamos a la pregunta del millón, la que toda empresa o persona se hace: "¿cuánto me va a costar esta seguridad?". Es totalmente normal pensar primero en el precio, pero es clave entender que el costo de una póliza de garantía no es un número fijo que sale de un catálogo. Se calcula a la medida para cada caso.
A este costo se le llama "prima". En palabras sencillas, la prima es un pequeño porcentaje del valor total del contrato que quieres garantizar. Lo bueno es que este porcentaje suele moverse en un rango bastante razonable, normalmente entre el 0.5% y el 2% del monto total de la obligación.
Veámoslo con un ejemplo local:
Si una empresa de Hermosillo cierra un contrato de $1,000,000 de pesos para surtir equipo de seguridad a una mina en Cananea, la prima de su póliza de garantía podría estar entre los $5,000 y los $20,000 pesos. Si lo piensas, es un costo bajo a cambio de la confianza y certeza que le das a tu cliente para cerrar un negocio tan importante.
¿Qué factores definen el precio de tu póliza?
Ese porcentaje exacto de la prima no se decide al azar. Para calcularlo, la afianzadora analiza varios factores que miden el nivel de riesgo que está asumiendo. Es como si evaluaran tu "calificación de confianza" en el mundo de los negocios.
Estos son los puntos más importantes que se ponen sobre la mesa:
- La solidez financiera de tu empresa: Esto es la base de todo. Una compañía con finanzas sanas, un buen flujo de efectivo y un historial de rentabilidad siempre va a conseguir mejores condiciones. Es lógico.
- Tu historial y experiencia: Tu reputación habla por ti. Si tienes fama de cumplir tus contratos a tiempo y sin problemas, te verán como un cliente de bajo riesgo. Así de simple.
- La complejidad y duración del proyecto: No es lo mismo garantizar la entrega de unos productos en 30 días que asegurar una obra de construcción que tomará dos años. Los proyectos más largos o enredados significan un riesgo mayor y, por lo tanto, una prima un poquito más alta.
- El tipo de fianza que necesitas: Como ya vimos, cada fianza cubre un riesgo diferente. Una fianza de anticipo, por ejemplo, puede tener un costo distinto a una de vicios ocultos, todo depende de la naturaleza de lo que se está garantizando.
La buena administración se traduce en ahorro real
Aquí es donde todo encaja. Mantener tus finanzas saludables y tu operación en orden no solo es bueno para tu negocio, sino que te ayuda a ahorrar dinero directamente cuando necesitas una póliza de garantía.
Una empresa bien manejada paga menos por sus fianzas. Cuando demuestras que eres solvente y tienes un historial impecable, las afianzadoras te ven como un socio confiable. ¿El resultado? Primas más bajas y mejores condiciones en tu contrato.
Este es un gran incentivo para tener tus números en orden y construir una reputación sólida en el mercado sonorense. Si quieres entender mejor cómo se calculan estos costos y qué puedes hacer para optimizarlos, te recomendamos leer nuestro artículo sobre las primas de seguro, donde encontrarás información muy útil.
En ABE Seguros, no nos limitamos a darte un precio. Te ayudamos a entenderlo. Analizamos tu situación para encontrar la opción más justa y competitiva, para que pagues exactamente lo que corresponde por la protección que necesitas. ¿No te gustaría saber cómo puedes obtener las mejores condiciones? ¡Contáctanos y te lo explicamos!
Cómo elegir el aliado correcto para tu póliza de garantía
Llegamos a un punto clave. Ya sabes qué es una póliza de garantía, para qué te sirve y, más o menos, cómo se mueve el juego. La gran pregunta ahora es: ¿con quién la tramitas?
Elegir a tu proveedor es una de las decisiones más serias que vas a tomar, y te lo digo por experiencia: irse por el precio más bajo casi siempre sale más caro al final. Tu aliado en fianzas no es solo alguien que imprime un papel; es un socio estratégico que debe cuidar tus intereses como si fueran los suyos.
Un buen asesor no se limita a entregarte un documento. Te acompaña, te explica con peras y manzanas cuáles son tus derechos y tus obligaciones, y se asegura de que no haya sorpresas justo cuando más necesitas ese respaldo.
Claves para una elección inteligente
Para estar seguro de que estás en buenas manos, fíjate bien en estos puntos antes de firmar cualquier cosa.
- Solidez financiera: La afianzadora que respalda tu póliza debe ser una roca. Su capacidad para pagar si algo sale mal es, literalmente, la base de todo. Investiga su reputación, cómo la califican y qué tan fuerte se ve en el mercado.
- Servicio y asesoría de verdad: ¿Te contestan el teléfono? ¿Se toman el tiempo para aclarar tus dudas? La calidad del servicio es el mejor indicador de cómo te van a tratar cuando las cosas se compliquen. Necesitas un equipo que juegue en tu cancha.
- Conocimiento del mercado local: Un asesor que entiende cómo se hacen los negocios en Hermosillo y Sonora sabe exactamente qué tipo de garantías piden las empresas de aquí o las dependencias de gobierno. Ese conocimiento local es la diferencia entre un trámite rápido y un dolor de cabeza lleno de obstáculos.
Por qué ABE Seguros es tu mejor socio en Sonora
En ABE Seguros, sabemos que cada proyecto en nuestra región tiene su propia historia y sus propios retos. No creemos en las soluciones genéricas. Nos sentamos contigo, escuchamos lo que necesitas y diseñamos una protección que te quede como un traje a la medida.
Nuestro verdadero valor no está solo en emitir una póliza de garantía, sino en el acompañamiento cercano que te damos en cada paso.
Elegir un buen asesor de seguros y fianzas es tan crucial como elegir al arquitecto para tu casa. Ambos construyen seguridad: uno con ladrillos, el otro con confianza y respaldo financiero.
Conocemos el terreno. Conocemos a las empresas y los desafíos del mercado sonorense. Esa cercanía nos permite darte una asesoría honesta, directa y precisa. Entender los beneficios de trabajar con un agente de seguros te dará una idea muy clara de por qué este acompañamiento es una inversión inteligente, no un gasto más.
No dejes la protección de tus proyectos en manos de cualquiera. Permítenos mostrarte cómo un servicio profesional y, sobre todo, humano, puede blindar tu futuro.
¿Estás listo para dar el siguiente paso con total certeza?
Contáctanos hoy mismo para una consulta sin costo. En ABE Seguros, estamos listos para ser el socio estratégico que necesitas para que tus proyectos crezcan sobre bases sólidas y seguras.
Resolvemos tus dudas sobre la póliza de garantía
Para cerrar esta guía, vamos a lo práctico. Hemos recopilado las preguntas que más nos hacen nuestros clientes sobre la póliza de garantía. Aquí te damos respuestas directas y claras para que tengas toda la información a la mano y tomes decisiones con total confianza.
¿Una fianza es lo mismo que un seguro?
Es una duda muy común, pero no, no son lo mismo. Aunque ambos instrumentos protegen, su función es distinta. Piensa que un seguro te ampara ante un riesgo que podría ocurrir, como un choque. En cambio, una fianza garantiza que una obligación que ya pactaste se va a cumplir sí o sí.
En resumen: el seguro te protege a ti (el asegurado), mientras que la fianza protege a un tercero (el beneficiario) si tú (el contratista) no cumples con tu parte del trato.
¿Puedo obtener una póliza si mi empresa es nueva?
¡Claro que sí! Aunque tener un historial sólido siempre ayuda, no es el único factor que cuenta. Las afianzadoras también se fijan en la viabilidad de tu proyecto, la experiencia de quienes están detrás del negocio y, en ciertos casos, pueden pedirte garantías adicionales, como un bien inmueble, para respaldar la operación.
Un caso real en Hermosillo:
Un grupo de jóvenes ingenieros creó su propia constructora para entrar a licitaciones de obra pública. A pesar de ser una empresa nueva, su propuesta técnica era impecable y ofrecieron garantías personales. ¿El resultado? Consiguieron su primera fianza de cumplimiento y con ella, la puerta de entrada a su primer gran contrato. ¡No dejes que ser nuevo te detenga!
¿Cuánto tiempo se tarda en emitir una póliza?
El tiempo varía, pero si tienes toda tu documentación en orden, el proceso puede ser bastante rápido. Por lo general, hablamos de unos pocos días hábiles hasta un par de semanas, todo depende de qué tan complejo sea el contrato y del monto que se necesite afianzar.
Aquí es donde una asesoría experta marca la diferencia. Un buen agente se asegura de que tu expediente esté perfecto desde el primer momento para evitar idas y vueltas. Tener todo listo es el secreto para conseguir tu póliza de garantía sin dolores de cabeza. ¿Quieres saber qué necesitas exactamente? Llámanos y te damos la lista completa para tu caso.
En ABE Seguros, no nos limitamos a responder preguntas. Te acompañamos en cada paso para que tus proyectos estén seguros y lleguen a buen puerto. Si te quedaron más dudas o ya quieres una cotización, estás a un clic de la tranquilidad que buscas.